lunes, 7 de mayo de 2012

Análisis de Need for Speed The Run

Carreras, choques y adrenalina: simple pero efectivo


The Run es el último capítulo de las exitosas series Need for Speed iniciadas hace ya bastantes años. Teniendo entregas como Most Wanted o en menor medida la más reciente Hot Pursuit como las más destacadas la papeleta para The Run era complicada desde el principio. Lamentablemente este juego no cumple con todas las expectativas despertadas desde el principio.



El guión (por llamarle de alguna manera) de The Run nos pone en la piel del piloto de carreras ilegales Jack Rourke, que tras contraer una deuda con la mafia y casi salir escaldado de una encerrona de éstos al principio del juego debe ingresar en una peligrosa "utopía" llamada La Carrera, una competición que recorrerá los Estados Unidos de punta a punta, desde San Francisco hasta Nueva York, compitiendo con cientos de participantes. La idea es atractiva desde el principio y tiene un inicio interesante pero se va diluyendo hasta quedar en nada. A la hora de jugar The Run no es el mejor Need for Speed, con unos vehículos cuya capacidad de giro no baja ni a 300 km/h y cuyo chasis no se destruye ni aunque roces contra todas las vallas de Estados Unidos. La dificultad es tan ridícula en los modos de dificultad fácil como extrañamente exigente en los altos, pero si consigues sobreponerte a todo esto encontrarás un título cuya única premisa es divertirte a base de lanzarte por carreteras a velocidades estratosféricas. La duración del título no es especialmente alta, la historia en un modo de dificultad normal o difícil sólo durará 2-3 horas y te quedarán las series de desafíos (unas 10-11 con 5 pruebas cada uno) que están muy limitados por no poder acceder al segundo desafío sin entrar y superar el 1º, es un detalle ínfimo pero le quita posibilidades a un juego ya limitado de por sí. 



Gráficamente el videojuego es solvente en el sentido más literal de la palabra, pone unos coches reales genialmente recreados y unos paisajes de órdago al lado de expresiones faciales ridículas y texturas planas e irreales a más no poder. En el apartado sonoro los motores rugen, los claxon atronan, y las voces son sencillas y nada expresivas. En resumen, exactamente igual que el apartado gráfico: cumplidor raspado pero con ni un sólo alarde, es otro "casi pudo ser" de los muchos que tiene The Run. En la originalidad... pues poco que decir. Carreras descerebradas y sin ningún paliativo en cuestión de espectacularidad, parecidas bastante a las ofrecidas por la anterior entrega Hot Pursuit o la inmensa mayoría de videojuegos de carreras actuales exceptuando a los grandes simuladores como Forza 4 o GT 5. Todo esto no quita que momentos de adrenalina pura como evitar tráfico mientras recorres Las Vegas a velocidades de escándalo no consigan que el videojuego sea divertido, que lo es, el problema es cuando pisas el freno y te paras a pensar en lo que podría haber sido este Need for Speed si no tuviera tantos graves inconvenientes.


 
-CONCLUSIÓN- El nuevo Need For Speed es un juego de velocidad correcto, tan correcto que se ha quedado ahí y por desgracia, lo que era una gran idea se ha quedado en un título de coches más, divertido y espectacular pero... no pasa de ahí. 

Pendiente de nota

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